NUESTRO MODELO

Desde que el Centro Asistencial San Roque abriera sus puertas en agosto de 1983 su dedicación ha sido la de cuidar a la persona mayor, colocándola en el centro de su actividad.

Ha sido, y es, la responsabilidad de todos, el dar la mayor satisfacción posible a los residentes que hemos cuidado y seguimos en ello, desde el patronato, el equipo de atención directa, cocina, dirección, voluntarios y la Congregación de Hermanas de la Sagrada Familia de Urgel.

Si hay algo que puede definir nuestro estilo de trabajo es la búsqueda de la mejora continua, por eso, en otoño del 2014 decidimos ser un centro piloto del Proyecto “en Mi Casa” de la Junta de Castilla y León. Pusimos en funcionamiento la unidad de convivencia “Virgen de Fuentes” con un nuevo modelo de atención que es “la atención centrada en la persona” y que en nuestra Comunidad se llama “en Mi Casa”.

Más adelante abrimos en la segunda planta la unidad de convivencia “Tierra de Campos” y en la planta baja el espacio de convivencia “Madre Janer”. Y así extendimos el modelo a toda la residencia.

Intentando ser humildes y realistas, hay que reconocer que cuánto más conocemos el modelo, cuanto más nos formamos en él, cuando estamos viendo sus bondades y beneficios en los residentes, familiares, trabajadores…nos damos cuenta de todo lo que nos falta, pero ese es nuestro estilo de trabajo: la mejora continua.

¿Por qué nos decidimos por el nuevo modelo?

En un principio, porque se nos exigió por normativa.

Pero, más importante, nos gustó su filosofía. El modelo tiene sus raíces en la ética asistencial, en el respeto más absoluto a la dignidad de las personas, de estas personas tan vulnerables que tenemos en el centro, respetando su autonomía y en la búsqueda de su calidad de vida.

Porque el espacio importa y disponíamos de él, gracias a lo cual hemos podido crear unidades de convivencia. Además, todas las habitaciones de la residencia son individuales y de esta manera podemos garantizar en mayor medida la privacidad y la intimidad de las personas; elementos básicos para lograr la autonomía.

El Profesional de Referencia ya lo teníamos en el centro, lo llamábamos gerocultor a cargo, de tal forma que cuando un nuevo residente entraba a formar parte de nuestro Centro, le asignábamos un gerocultor que se encargaría de él. De esta manera se convertía en una persona cercana al residente, sirviendo de referencia y de enlace con la familia y, lo que es más importante, acompañando en el día a día al residente. Son, también, los encargados de hacer las historias de vida y colaborar en los proyectos de vida.

Estos profesionales han recibido una formación a mayores con el nuevo Proyecto que ha permitido una ganancia en valores y conocimientos.

En cuanto al personal:

El centro siempre ha apostado por la estabilidad laboral y prácticamente la totalidad de profesionales son trabajadores con contrato indefinido.

El sistema se basa en la ausencia de rotaciones, el personal de atención directa está asignado de una forma permanente a los mismos residentes, lo que permite ofrecer una mayor calidad en el cuidado y, a su vez, favorece que los profesionales se encuentren más a gusto trabajando.

Además, los siguientes pilares son prioritarios en la aplicación del nuevo modelo: (i) la formación continua de los trabajadores, tal y como se ha venido realizando desde los orígenes del Centro; (ii) el trabajo en equipo y (iii) la colaboración del equipo técnico con el personal de atención directa.

Las familias:

La atención centrada en la persona nos ha hecho ver la importancia de las familias como elemento primordial para el bienestar de la persona mayor.

Las familias son un apoyo decisivo para su permanencia con el entorno por lo que debemos posibilitar que tengan un papel en el cuidado del mayor.

El nuevo modelo nos lleva a dar una atención personalizada desde la autonomía y a reconocer la singularidad de cada persona: LA DIGNIDAD.

Para ello la Junta de Castilla y León ha puesto en nuestras manos dos instrumentos que son las historias de vida y los proyectos de vida.

“La historia de vida” la realiza el profesional de referencia a partir de la biografía de cada residente. Cada persona con su biografía se convierte en individual y reconocer esta singularidad hace imprescindible la atención individualizada.

Esta herramienta cobra especial relevancia en los casos de deterioro cognitivo al resultar de gran ayuda para ver el valor de esa persona y personalizar sus cuidados.

A continuación, se realizan los proyectos de vida.

Todos construimos nuestro proyecto de vida. En la vejez tiene una gran importancia poder continuar con el proyecto singular de su vida, así como, dar valor y un significado positivo a lo vivido. El proyecto de vida cobra mayor importancia si la persona vive en una residencia.

Los recursos asistenciales, los profesionales, las familias, los otros residentes y los voluntarios se convierten en APOYOS.

El nuevo modelo nos está enseñando a hacer las cosas con naturalidad, con sentido común y siempre poniéndonos en el lugar del otro. Tenemos que seguir utilizando los conocimientos, programas, protocolos, sistemas de gestión técnicos e instrumentos estandarizados que contribuyan al rigor y a la sistematización de las acciones. No se trata de hacer un camino de desprofesionalización, sino todo lo contrario, de adquirir un plus de profesionalización.

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